El presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura, Ricardo Ariztía, expuso además que «el negacionismo medioambiental es una mirada miope».

Este lunes se dio inicio a la quinta versión del Encuentro Nacional del Agro (Enagro), donde el presidente de la Sociedad Nacional de Agricultura (SNA), Ricardo Ariztía, fue quien abrió el evento apuntando a los principales desafíos que actualmente enfrente el sector.

Así, respecto a la megasequia por la que atraviesa el país, Ariztía, durante su alocución, expuso que «en la temporada que comienza la escasez hídrica será especialmente crítica. Nos aqueja la sequía más profunda de la que tengamos registro, con casi una década de faltas de lluvias. A esto, se suma un cambio climático que no está por llegar, sino que ya llegó». Este escenario, continuó el líder gremial, «demandará la resiliencia y capacidad de innovar que caracteriza a los agricultores chilenos. Además, nos obligará a administrar los recursos hídricos de forma eficiente. Ello exige realizar un esfuerzo conjunto entre el sector público y privado». Por lo mismo, Ariztía recalcó que «la prioridad debe ser el consumo humano del agua, por lo que si los agricultores tenemos que sacrificar cultivos para abastecer a comunidades que lo requieran, lo vamos a hacer, tal como lo hemos hecho siempre y como lo establece la actual legislación». Dicho eso, afirmó además que «debemos acelerar los proyectos de infiltración, la inyección de napas, la construcción de embalses de tamaño medio y las inversiones en tecnología de riego», a la vez que valoró las medidas que ha tomado el Gobierno en la materia.

Por otro lado, respecto a la crisis climática que afecta al mundo y de cara a la organización de la COP25 en Santiago, sostuvo que «el negacionismo medioambiental es una mirada miope. Pensar que el cuidado del medio ambiente implica detener el crecimiento es otra miopía». «El desafío es armonizar el cuidado de nuestro entorno con el desarrollo económico, que es un imperativo para responder a los anhelos de progreso de los chilenos y sus familias», agregó. Y en línea, concluyó que «hemos manifestado nuestra preocupación a las autoridades pertinentes respecto del impacto que tendrían proyectos como el de delitos ambientales -que pretende darles un carácter penal a transformaciones inherentes al sector agrícola-; y el de la creación del sistema de biodiversidad, que tal cual está planteado, puede tener efectos adversos no buscados».